11 mar 2018

La Historia. Edward H. Carr. Salvat II


El desprestigio de la historia.

"El historiador compila documentos para llegar a conocer unos hechos que analizará dentro de unas coordenadas puramente librescas, para resolver "problemas de la ciencia", en vez de preocuparse por los problemas de los hombres, de la sociedad en que vive."

"La historia es aburrida porque no nos sirve para nada. La consideran con tedio y hastío, pues los obliga a un irracional aprendizaje memorístico de datos y fechas que no tienen utilidad para sus vidas, que no responden a ninguna de sus preocupaciones."

"La historia de que se hable en estas páginas deberá reconocerse por estos dos signos: porque se ocupa de los hombres en sociedad, de sus luchas y de  su progreso, y porque su finalidad es ayudarles a comprender el mundo en que viven, para que les sirva de arma en sus luchas y de herramienta en la construcción de su futuro." 



6 nov 2017

La Historia. Edward H. Carr. Salvat


El desprestigio de la historia.

Hace unos siglos se consideraba la historia como una forma de literatura de categoría secundaria. En 1763, el doctor Samuel Johnson decía, con evidente desdén: "No se requieren grandes habilidades para ser historiador, puesto que en la composición histórica todos los grandes poderes de la mente permanecen inactivos. Tienen los hechos a mano, de modo que no ejercita la invención. La imaginación no se emplea en un grado elevado; sólo en una medida semejante a la que se requiere para los tipos inferiores de la poesía. Alguna penetración, exactitud y sentido del colorido bastarán a cualquiera para esta tarea, si puede dedicarle la aplicación necesaria". 

Los ilustrados franceses, por ejemplo, creían que podía emplearse para denunciar la tiranía y la superstición, para abrir los ojos de los hombres a la realidad y educar sus conciencias. Diderot iba aún más allá: tras haber realizado una gran labor en otros campos cientificos, descubría las posibilidades que el estudio de la historia ofrecía para el analisis de la sociedad. Así, proclamaba: "Si se me permitiese aventurar una predicción, yo anunciaría que los espíritus se girarán muy pronto hacia la historia, ese inmenso territorio en el que la filosofía no ha puesto aún su planta"